CAPITULO 1

Vamos a comenzar este post con un cuento sobre Luisito y su mamá.

Luisito acaba de llegar del colegio, tiene 4 años y su mamá ha ido a buscarlo al colegio, ha tenido una mañana muy movida.

Papá y mamá se están sentando a la mesa y le sientan a él delante de su platito.

Hoy mama ha preparado patatas fritas, que bien!!….. y pescado …. mmm eso no le hace tanta gracia.

Mientras Luisito coge el tenedor y va empezando a comerse las patatas fritas,  oye la conversación de sus papás.

Mamá  -“ Pues yo creo que deberíamos invitar también a Paco y a María“-

Papá  -“ Lo que quieras cariño,  sólo digo que si los invitamos a ellos hay que invitar también a los otros primos“-

Mamá  -“ pero es que Paco y María si nos invitaron a nosotros, no les podemos hacer ese feo.“-

Mientras tanto Luisito ya ha terminado de comerse las patatas fritas… el pescado no le gusta“. Piensa  -y además me aburro“-  Decide dejar el tenedor en el plato.

Antes de que el tenedor llegue a tocar la porcelana del plato, el radar de mama ya ha detectado el movimiento de Luisito y un resorte automático se pone en marcha.

La conversación sobre el evento familiar se suspende hasta un mejor momento, el punto de atención de toda la mesa ha pasado a ser Luisito.

Mamá  -“ Luisito, cariño, no has comido nada de pescado, venga come un trocito“-

Luisito ya ha decidido no volver a tocar los cubiertos, se ha cruzado de brazos, está pegado al respaldo de su silla, lo mas lejos posible de la mesa y en su cara hay un ceño más que fruncido……

– No me gusta el pescado.. se le oye decir.

Mamá  -“ Venga cariño pero si el pescado te gustaba mucho, ¡¡cuando eras pequeñito te lo comías de bien!!“- En esos momentos mama ya ha decidido que o le da el pescado ella misma o Luisito no se lo comerá.

Luisito parece resignado a que su madre le de el trocito de pescado que tiene en el tenedor, bueno pero ahora tiene las dos manos libres, puede jugar con su coche favorito…

Pero al poco rato también el coche le aburre, el trocito de pescado sigue dando vueltas en la boca

¡¡¡ Quiero ver la teleeeeeeee!!! La frase no es una petición es una exigencia en toda regla.

Mamá mira con desesperación al padre, que hace ya rato ha decidido centrarse en su propia comida…“ Anda Paco enciende la tele al niño y pon el canal de los dibujos“ le pide la compunjida madre.

Papa, a pesar de que ya sabe como va terminar la situación, no se puede resistir-…“ Pero Encarna, ¿tu crees que esta bien que esté viendo dibujos mientras estamos comiendo?“

Mamá  -“ Y que quieres que haga!!! ¿¿Si no, no ves que no come??“-

Papá  -“Pues chica tampoco creo yo que pase nada, porque un día no coma..“-

Mamá, en estos momentos ya está al borde del ataque de nervios-  Mira, ¡¡si no me preocupara yo de que comiera, no comería nada de nada!!-

Los peores temores están instalados en la mente de nuestra madre protagonista.

En su imaginación su pequeño se parece mucho a los niños que aparecen en esos reportajes del tercer mundo, con esos ojitos grandes, sus tripitas hinchadas y esa postura encogida….

Además que no es solo su imaginación, todo el mundo, sobre todo los abuelos dicen que Luisito esta muy delgado.

Que suerte tiene Rosario, la mama de Ricardito, ese niño si que esta hermoso y grande, y Rosario dice que el niño come muy bien….que suerte, ¿¿como lo hará??.

El intento de meter un segundo trozo de  pescado en la boca esta siendo infructuoso  -“ Venga Luisito, si te comes el pescado, esta tarde mama te lleva a ti y a Ricardito al parque y os compro esas chuches que os gustan tanto“-

Los ojos de Luisito se iluminan y el segundo trozo de pescado consigue entrar en su boca.

En este punto, papa ya se ha batido en retirada y termina su comida, se despide de los dos con un beso. -“ Me voy a trabajar, nos vemos esta noche“-.

Mamá cae en ese momento en la cuenta de la hora que es -“Dios mío solo falta media hora para que tengamos que salir para el cole, y no me va a dar tiempo de recoger, que fastidio!“- piensa mientras sigue peleando con el pescado de su hijo- „

Quería haber aprovechado para hacer unas compras mientras Luisito esta en sus clases de la tarde.“  -no le va dar tiempo, y si después tiene que ir al parque adiós tarde….“¡¡¡ Dios mío, que aborrecimiento de vida!!!“

El segundo trozo de pescado sigue dando vueltas en la boca del niño, mamá decide que hasta aquí hemos llegado –Venga cariño, corre que si no, no llegamos-

Luisito, que continua embobado con los dibujos reacciona-… ¡¡Quiero leche con galletas!!

Mamá- …“no cariño que no nos da tiempo, pero toma tu zumo de piña favorito, ese que salen esos cromos que te gustan tanto“- Mientras dice eso piensa-..“bueno por lo menos se lleva algo en el estomago“…

Esta historia por desgracia no termina tipo cuento ” y colorín colorado este cuento se ha acabado”

Si no mas bien como el capítulo de una Telenovela “Continuará”.

La situación tiene muchas semejanzas con las telenovelas, ya que los capítulos pasan, sin que nada pase

y esta escena se repetirá durante mucho tiempo si no cambiamos alguna de las actitudes de los adultos que participan de ella.

 Podéis cambiar el nombre de Luisito por el de Isabelita, ponerle ocho años en vez de cuatro.

Que desde el primer momento sea la mama la que dé de comer al ñiño, o que el niño coma a la carta, exclusivamente lo que quiere.

Podéis cambiar la televisión por la tablet, el móvil… y hasta podeis cambiar la escena y que la mama vaya corriendo con el plato en la mano, detras del niño montado en su moto.

Si tenéis este problema con vuestro hijo, la escena cambiando algún detalle, será la que seguramente sufriréis en casa día tras día.

¿Se puede cambiar esta rutina?

Por supuesto que si, pero para ello hay que comprender porque se produce y a partir de ahí realizar las modificaciones necesarias.

Este problema es muy frecuente y son muchos los padres que nos consultan por ello, no os sintáis como bichos raros y animo

Siguiendo unas pautas sencillas podemos mejorar mucho la situación.

Pero es importante conocer el por qué se llega a esta situación.

Sigue leyendo:

CAPITULO 2: ¿Cómo se llega a tener un niño mal comedor?

CAPITULO 3: ¿Quién tiene el poder?

CAPITULO 4: ¿Como cambiamos esta situación?

 

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